Feminismo y 8M en tiempos de Pandemia

Feminismo y 8M en tiempos de Pandemia

Feminismo y 8M en tiempos de Pandemia

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Siempre suelo hacer post por intuición, por cosas que me van pasando o he querido compartir y no estaba segura de dónde podría hacerlo. Y este es el caso. En un principio pensaba centrar las publicaciones en temas de maternidad, porque quienes me leéis en su mayoría sois mujeres. Y quizás el feminismo y el 8M no sea lo políticamente correcto que debiera, ni este sea el espacio más adecuado para compartirlo. Pero esta soy yo, este pensamiento forma parte de mí y por eso lo publico. Sólo espero despertar vuestro interés por un tema que a mí personalmente me parece apasionante, como es el Feminismo.

Por qué seguimos necesitando el 8M

Últimamente he visto cantidad de memes de mujeres a las que quiero y respeto diciendo cosas como «el 8M no salgas» y cosas así. Obviamente estoy de acuerdo, pero aún así, la reivindicación tiene que mantenerse más fuerte si cabe. Y en todos los lugares, Redes Sociales, Medios de Comunicación, fachadas, balcones…todo vale. Porque por desgracia, aún necesitamos reivindicar un día contra todo tipo de discriminación hacia la mujer.

Este es el segundo post que escribo de este tema, pero esta vez quiero enfocarlo de forma diferente. No necesito quejarme demasiado. No voy a hablar de cifras de mujeres muertas a manos de sus compañeros, aunque podría. Ni de las veces que por ser mujeres nos hemos visto ninguneadas, esta vez no….

He tenido la oportunidad de asistir a una charla que desde la asociación MSPE nos ha dado Silvia Oñate. Maravillosa. En ella nos ha hecho un repaso de la historia más reciente de nuestro país y de como la legislación nunca nos ha tenido en cuenta. Ni siquiera lo hace en demasía hoy por hoy, porque básicamente nuestro código civil data del s. XIX y ha cambiado bastante poco. Y ha habido algunas curiosidades que me han llamado poderosamente la atención.

Un poco de historia

Es un hecho que España ha estado dominada históricamente por el catolicismo y la «moralidad». En 1870 se modifica el Código Penal, castigando el delito de Adulterio con prisión. Y si el marido pillaba a los adúlteros in fraganti y los mataba, la pena se le aminoraba. Si sólo los hería pero no de gravedad, era exculpado de todo cargo). En 1932, la Segunda República deroga el Código Penal para elaborar uno nuevo. Y a este respecto consideraba la infidelidad como causa de disolución del matrimonio, suprimiendo los cargos de delito. Algo es algo,

Con la llegada del franquismo se aprueba la Ley del 1 de mayo de 1942, restableciendo el delito de Adulterio de nuevo con prisión. Y según el artículo 428 Del código Penal de 1944, «el marido que matare a los culpables sorprendidos en adulterio, sólo sufriría la pena de destierro». Estos se mantuvieron hasta el año 1978 que fueron derogados. Pero hasta el año 1986 no se eliminó el delito de Adulterio para la mujer del Código Penal. Yo por aquel entonces ya tenía 9 años, ¡qué tremendo! Y que al final, pues no nos engañemos, se habla de «los culpables», pero por desgracia este tipo de penas las ha acabado sufriendo en su mayoría la mujer, tanto penal como socialmente. Tiene tela.

¿Qué ha provocado 40 años de dictadura en nuestro país?

El problema de haber crecido en esta sociedad (entre otras cosas) es que varias generaciones de mujeres y hombres han sido educados durante 40 años de dictadura según unos estereotipos y cánones de género demasiado rígidos. Tanto, que en estos momentos, y al paso que la sociedad evoluciona, nosotras, como mujeres (y más damnificadas por la historia), hemos de enfrentarnos de forma simultánea a tener el rol de mujer liberada y trabajadora al mismo tiempo que entregadas madres, cuidadoras de la casa y parejas. Las cosas cambian pero a ritmos diferentes para la mayoría de nosotras.

Las mujeres «sandwich»

Supongo que al ver imágenes como estas a muchas nos parecen un poco ridículas (se trata de una campaña de la Sección Femenina, de 1958). Pero en el fondo nuestra labor se ha acrecentado con el paso de los años. Y es una losa difícil de soportar. Aun hoy en la mayoría de los casos, tanto en la crianza de los hijos como en el cuidado de los padres, son las mujeres las que mayoritariamente siguen encargándose de ello. Así nos convertimos en «mujeres sandwich», teniendo que renunciar en muchos casos a trabajos o sacrificar sus sueldos en pos de cuidadorAs (también mujeres en su mayor parte). Esto provoca una tremenda sobrecarga de roles. Y es que, o tenemos tiempo o dinero. Las dos cosas siempre suelen ser incompatibles.

A esto hay que sumarle que hoy en día no existe nada más masculinizado que la distribución del horario laboral. Este es uno de los ejemplos más claros del patriarcado: es un horario creado por hombres para hombres. Y donde nosotras acabamos haciendo malabares, echando mano de abuel@s que nos vayan a recoger a los niños al colegio, ajustando horarios, teniendo que salir un poco antes para cualquier cosa. Y siempre de culo para poder abarcarlo todo. Al final en la mayor parte de los casos acabamos pidiendo la reducción de jornada por guardia y custodia de menor, o conformándonos con jornadas parciales, o haciendo pequeños emprendimientos extras para poder conciliar. En todos estos casos el fin siempre conlleva un menor aporte económico para nosotras. Y peor calidad de vida para nosotras y nuestras familias.

Las peores paradas, las familias monoparentales

En el caso de las familias monomarentales, y escribo monomarental con toda la intención, ya que según datos del Instituto Nacional de Estadística de fecha 31-12-19, de los 18.580.000 hogares que existen, el 10,15% (10887.600) son monoparentales. Y de ese porcentaje, el 81,10% (1.530.700) son hogares donde una madre es responsable en solitario de sus hijos e hijas, ya sea por elección o de forma no voluntaria (en el caso de divorciadas , viudas (9 de cada 10 personas viudas son mujeres, por cierto).

Pues en estos casos, los agravios comparativos son tremendos en prácticamente todos los niveles, social, legal, económico, educativo. En Castilla la Mancha NO EXISTIMOS como colectivo, no se nos reconoce ninguna ventaja legal o económica, ningún tipo de ayuda o beneficio como se las dan, por ejemplo, a las familias numerosas. Desde nuestra asociación se está luchando para que se reconozca a las familias monoparentales, para que se equiparen los permisos de maternidad y/o paternidad con cualquier otra familia de dos miembros, cuyas hijas e hijos disfrutan de 32 semanas de sus progenitores, cuando nosotras sólo tenemos 16.

Entonces, ¿Por qué el feminismo?….

Pues porque muchas estamos ya HASTA LOS OVARIOS de esta situación. Estamos aquí, no somos invisibles. Y seguimos necesitando un día para reivindicar a ojos del mundo lo qué queremos, pero el resto de los 364 no paramos, ya sea en la calle, en los balcones o en Redes Sociales. Somos más de la mitad de la población mundial, y como tal EXIGIMOS tener los mismos derechos que la otra mitad, ni más ni menos.

Quiero que tengas presente que si eres mujer, y puedes optar a puestos de trabajo que inicialmente eran exclusivos de los hombres, o tienes un puesto de responsabilidad, o puedes libremente dar tu opinión, elegir la carrera que quieres estudiar, votar, pedir el divorcio y cosas que ahora son tan insignificantes para tí hoy en día, es porque otras, antes que tú lucharon para ello. Lucharon POR TÍ. Y esa responsabilidad debemos de mantenerla y mejorarla, por nosotras y por las nuevas generaciones que vendrán cuando ya no estemos. Así que te pido que hagas una pequeña reflexión y seas consciente de que la EDUCACION, el ACTIVISMO SOCIAL y el FEMINISMO hoy en día son más necesarios que nunca. Educa, decide, actúa.

“Soy mujer. Y un entrañable calor me abriga cuando el mundo me golpea. Es el calor de las otras mujeres, de aquellas que hicieron de la vida este rincón sensible, luchador, de piel suave y tierno corazón guerrero”. (Alejandra Pizarnik)

Feliz y Combativo 8 de Marzo.

Abrazos.

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